Thermal Recycling Composites (TRC) es una de las cinco compañías de base tecnológica surgidas en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que han logrado financiación de este programa en su última convocatoria, por un total, en conjunto, de más de un millón de euros. El programa premia a empresas innovadoras para fomentar el desarrollo de su estrategia de negocio.

TRC mantiene un acuerdo de colaboración desde 2017 con EDP Renováveis para el desarrollo de alternativas viables de máxima eficiencia para el reciclado de palas de aerogeneradores fuera de uso. Este acuerdo le ha llevado a desarrollar, en 2018, el primer material reforzado generado gracias al reciclaje de palas de EDP.

Se trata de un primer paso “de gran importancia, que permitirá el reaprovechamiento de las palas y la creación de materiales ligeros de altas propiedades mecánicas que podrán ir dirigidos a sectores tales como automoción, el sector ferroviario, náutico, industrial, ocio o deportes. En relación a los materiales se podrían crear paneles, asientos o consolas para trenes, mobiliario urbano, bicicletas, embarcaciones, etc”, explica TRC en su página web. La creación de este nuevo material, añade, “supone un éxito de un gran valor medioambiental, tanto en términos de emisiones de CO2 como de reducción de volumen de residuo en vertederos”.

La tecnología desarrollada por TRC, en colaboración con CSIC y el Centro Tecnológico de Cataluña (Eurecat), se basa en el aprovechamiento integral de los materiales sin producción de residuos a través de un proceso de conversión termoquímica, que permite la transformación de las resinas en gases combustibles y combustibles líquidos, con la obtención de fibras (de vidrio y de carbono) aptas para su reutilización.

Por tanto, explican desde la compañía, “no existen limitaciones en el aprovechamiento de los composites ni en la gestión del material si las palas contienen fibras de carbono, ya que la tecnología es aplicable tanto a componentes fabricados con fibra de vidrio como de fibra de carbono. Las fibras recuperadas (vidrio y carbono) son similares a las fibras vírgenes utilizadas en la fabricación de las palas, clave para permitir su posterior aprovechamiento”.

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